19 agosto 2009

Si ya no quedan chabolas, y el tráfico de drogas no disminuye, ¿dónde está el truco para vender MUERTE sin que pase nada?

El Ideal Gallego lo relata así hoy:

La aprobación de 14 nuevos expedientes de realojo para familias de Penamoa incluida en el plan de integración elaborado por Servicios Sociales, ha motivado la reacción de los vecinos de O Ventorrillo, que aunque valoran las últimas medidas, lamentan que el desmantelamiento del poblado no haya traído aún el fin del tráfico de drogas en el entorno.

La presidenta de la entidad vecinal, Rosa Barreiro, mostró su satisfacción por “el ritmo que ha cogido el proceso de integración”, ya que, en diversas ocasiones, había denunciado un estancamiento en la actividad de la concejalía, que ralentizaba, a su vez, la desaparición del asentamiento. “En un principio había quejas sobre la velocidad del proceso, pero nos alegramos de que ahora se vuelva a afianzar”, indicó.

Contraste > Por ello, la portavoz del barrio calificó como “positivos y esperanzadores” los datos aportado por el Ayuntamiento, que confirman que 80 chabolas han sido derribadas hasta el momento y que se ha llevado a cabo la integración de unas 100 personas. Sin embargo, la satisfacción no es total, ya que pese a esta actividad, los residentes en el entorno confirman que la venta de drogas en Penamoa no ha descendido. “Puede que no haya aumentado, pero se mantiene”, expresó Barreiro, quien, por este motivo, reclama a la Delegación del Gobierno que “adopte medidas” para continuar la lucha en contra de este delito, aún después de que hayan desaparecido las chabolas.

Los vecinos consideran que la Policía Nacional “no debe bajar la guardia” en el poblado, pues, según explica su representante, “con los derribos, estas prácticas ilegales quedarán aún más al descubierto”. De hecho, temen que los “trapicheos” de sustancias estupefacientes continúen en los descampados de la zona del poblado.

Con todo, Barreiro mantiene que “no todas las familias que residen en Penamoa se dedican a la venta de drogas”, por lo que pide que se “establezcan diferencias entre los que tienen derecho a una vivienda digna y los que deben ir a parar a la cárcel”.

No adscritos > De igual modo, la entidad vecinal también manifestó ayer su preocupación por que 26 familias aún no hayan suscrito el plan de integración. Según su presidenta, “no se puede permitir que ninguna familia se mantenga al margen, si no se adhiere, la Delegación del Gobierno deberá tomar las medidas pertinentes”.

Lo que la asociación de vecinos trata de evitar es que las personas que aún no han firmado el documento pudieran instalarse en nuevas infraviviendas en otras zonas de A Coruña. “Una ciudad moderna como esta no puede permitirse la existencia de ninguna clase de asentamiento, Penamoa debe ser el último”, explicó Barreiro, que apeló a la administración para solucionar el problema.

Opinión de Ventorrillo

Me remito al título del post. Ya no quedan casi chabolas, por lo que se supone que los que venden droga "sólo" estarán entre los que no se quieren adherir al plan de integración.

Si es tan fácil realojar a "familias preparadas para vivir en sociedad", ¿por qué es tan difícil desmantelar el tráfico de drogas en unas pocas chabolas que deben quedar?

Muchos vecinos seguimos sin creernos que todos los realojados secretamente estén "limpios" de polvo y paja. Punto y pelota.

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